Frances Cannon dibuja la belleza de las tallas grandes

Numerosas son las quejas que han llegado por parte de los seguidores de la tan famosa saga de 50 sombras de Grey. ¿El motivo? Anastasia Steele apenas come. Puede parecer un detalle nimio, pero de la mano de ese hombre multimillonario fuerte y con carácter, aparece la delgada y (hasta hace poco) virgen, Anastasia. En una de las escenas están en un restaurante. Grey pide un filete jugoso, ella -quejándose por el hambre- una ensalada de quinoa.

Esto no es más que una curiosidad, pero las cifras acerca de las TCA (Trastorno de Conductas Alimentarias) confirmadas por Adeslas, indican algo muy diferente. Estas enfermedades afecta en su mayoría a adolescentes de género femenino. Tan solo entre el 5% y el 10% de afectados son hombres.

¿Qué tendrá el propio cuerpo que hace que el ser humano pueda dedicar horas a su contemplación? ¿Cuál será el resultado de esta hipnosis que busca que lo desacreditemos o nos agarremos a él como un clavo ardiente? ¿No somos acaso más, mucho más que átomos esparcidos de forma predispuesta para reproducirnos? Ella sonreiría con sus pendientes estrafalarios y colocaría su corto pelo detrás de la oreja. Su respuesta va más allá de una mirada llena de confianza. No se encuentra en sus gestos: son sus manos.

Frances Cannon podría ser modelo del amor propio. Las pasarelas deberían llenarse de sus seguros contoneos. Pero no. Sus movimientos no están preparados para exhibirse de esta forma, requieren de precisión en el trazado, no en la dirección de las piernas. De sus dedos brotan mujeres. No son aquellas que acostumbramos a ver en las revistas, en la televisión, no son Anastasia Steele. Estos bocetos representan el grito acallado: el físico no normativo.

 

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Ilustración de Frances Cannon

No solo nos invita a observar lo que durante años se han preocupado de ridiculizar, de infravalorar o de prestar un trato insignificante en los medios. Da un paso más: nos pide que nos aceptemos. Que nos agradezcamos. Que nos cuidemos y valoremos el cuerpo que la genética nos regala, que la vida nos ha hecho tener.  La ilustradora australiana termina de completar a la mujer que está plasmando. Somos todos, independientemente de los números que gastemos.

Sus dibujos son fácilmente reconocibles. Las plasma a ellas. Normalmente desnudas, con formas voluptuosas y gestos tranquilos. No censura de ninguna forma el sexo, lo pinta incluso con exageración. Tampoco pone inconveniente en trazar líneas por el cuerpo, a modo de representar el vello. Los grandes artistas de la historia han triunfado precisamente por esto: por su originalidad, su atrevimiento y la capacidad de hacer llegar al mundo lo que buscaban mostrar. Otro ingrediente que acrecentaba su admiración era la seña de identidad representada en sus obras. Cualquiera puede distinguir un cuadro de Picasso, de Monet, de Sorolla. También de Frances Cannon.

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Gota a gota, ha creado una ola en la red: Self Love Club (Club de amor propio). Todo comenzó al mostrar en una foto un pequeño tatuaje que enunciaba estas tres palabras. A raíz de eso, muchas personas quisieron acompasarla. Este es el mensaje último que quiere hacer llegar al mundo.

Reclama el cuerpo que, desde la infancia; se ha dicho que tiene el peso, la talla, el color equivocado. Reclama el cuerpo que sujeta tu preciosa mente. Reclama tu derecho de creer en lo que quieras, hacer lo que quieras, ser lo que quieras.

Reclama tu derecho, no solo como mujer, como humano; de tener una vida sin dudas sobre uno mismo o autodesprecio. Reclama tu derecho al amor propio.

Frances Cannon llega cargada de pensamientos positivos, pero en sus redes sociales no duda en mostrarse en todas sus facetas. Se graba en su trabajo. Se graba bailando. Se graba llorando. Se graba. Ella es lo que siente. Sus luchas han dado sus frutos y también trata de darse a conocer en los medios. Durante este mes ha conseguido aparecer en varias revistas: siendo portada en Yen y apareciendo en Ramona for the girls, ambas enfocadas en el empoderamiento feminista.

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En su página web muestra el Currículum que está fraguando. Esa lista señala que la creatividad fue el tejado, pero el esfuerzo construyen los verdaderos pilares que consolidan su carrera. En una entrevista con el Huffington Post hablaba del proceso que llevó a cabo para poder llegar a las conclusiones últimas de sus dibujos. Nada es tan sencillo como pensamos. Incluso una persona convencida en sus principios cada día combate en una lucha contra la sociedad, utiliza su propio cuerpo como proyección de su denuncia. El Body Positive que exprime es un movimiento lento pero seguro, que va avanzando con el combate interno, para ayudar a otros a seguir dando pasos. Numerosas campañas están tratando de visibilizarlo. Por ejemplo, en España se creó WeLoverSize.  Esta web fue fundada por dos mujeres de tallas grandes que decidieron que es la vida la que se tiene que adaptar al colectivo, que si no existe ese espacio en la sociedad hay que crearlo.

 

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En 1945 George Orwell escribía en Rebelión en la Granja una frase que a posteriori, se repetiría en numerosas ocasiones: «En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario». Actualmente, por la red una oración enuncia lo siguiente: «En una sociedad que se beneficia de la duda del uno mismo, gustarte es un acto rebelde». Ojalá nos rebelemos cometiendo el acto más impuro: querernos.

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